Cómo pedir un aumento de sueldo, explicado por quien los aprueba

La respuesta corta: para pedir un aumento de sueldo, pedí una reunión específica, llegá con tres cosas (qué lograste, cuánto se paga tu puesto en el mercado y cuánto perdió tu sueldo contra la inflación) y decí un número concreto. Si la respuesta es no, salí con criterios y una fecha para volver a hablarlo, y dejalo por escrito.

Soy CHRO. Parte de mi trabajo es estar del otro lado de esta conversación: escuchar pedidos de aumento, llevarlos a la mesa de presupuesto y responder que sí, que no o que todavía no. Desde ahí se ve algo que desde la silla del que pide cuesta ver: muchos pedidos razonables no se caen por el número, se caen por cómo llegan.

Un pedido que aparece en el pasillo, sin una cifra y con "no llego a fin de mes" como argumento principal, aunque sea verdad, me deja con muy poco para defender. Uno que llega con una reunión agendada, dos o tres logros concretos, una referencia de mercado y un número me da exactamente lo que necesito para ir a pelearlo. Esta guía es para que el tuyo sea el segundo.

Antes de pedir: entendé quién decide

Salvo en empresas chicas, donde tu jefe puede ser el dueño, tu jefe rara vez aprueba un aumento solo. El pedido pasa por RRHH, por el presupuesto del área y a veces por una instancia más arriba. Eso cambia el objetivo de la conversación: no se trata de convencer a tu jefe en el momento, sino de darle los argumentos que va a tener que repetir en una reunión en la que vos no vas a estar.

Todo lo que sigue apunta a eso: que tu pedido se pueda defender sin vos en la sala. Un número claro, dos o tres hechos verificables y una referencia externa viajan bien de una reunión a otra. Una sensación de injusticia, no.

Cuándo pedir un aumento (y cuándo esperar)

El momento pesa casi tanto como el argumento. Estos son los que funcionan:

  • Antes de que se cierre el presupuesto. Los aumentos salen de una partida que se arma con anticipación. Si pedís cuando ya está cerrada, tu pedido pasa a ser una excepción, y las excepciones necesitan más firmas. Preguntale a RRHH o a tu jefe cuándo se arma el presupuesto del año siguiente: esa fecha es tu verdadero plazo.
  • En la evaluación de desempeño, o un poco antes. Si tu empresa tiene un ciclo de revisión, es el canal natural. Mejor todavía si lo planteás unas semanas antes, para que cuando llegue la evaluación tu jefe ya lo tenga en la cabeza y no le caiga de sorpresa.
  • Después de un logro visible. Cerraste un proyecto, resolviste un problema que venía arrastrándose, un cliente te nombró. Es el momento en que tu contribución está fresca para todos, no solo para vos.
  • Cuando cambió tu rol. Si te sumaron gente a cargo, un área o tareas que antes hacía otra persona, tu sueldo quedó atado a un puesto que ya no es el tuyo. Es el argumento más fácil de defender.

Y estos son los momentos en los que conviene esperar, aunque tengas razón:

  • En medio de una crisis de la empresa: despidos, la pérdida de un cliente grande, un trimestre muy malo.
  • El día que tu jefe está apagando un incendio.
  • Justo después de un error tuyo que todavía se está discutiendo.

Esperar no es resignarse: es elegir el momento en que un sí es posible. Si la empresa está en crisis, igual podés pedir una fecha para retomar la conversación cuando se estabilice.

Cómo armar tu caso: logros, mercado e inflación

Un pedido sólido se apoya en tres patas. Con una sola, es una opinión; con las tres, es un argumento.

1. Qué lograste, no qué hiciste

Tus tareas son lo que ya te pagan. Lo que justifica un aumento es lo que cambió gracias a tu trabajo desde la última revisión. Anotá dos o tres logros con algo medible: un tiempo que bajó, un volumen que creció, un problema que dejó de ocurrir, plata que se ahorró o se facturó, gente que formaste. Si no tenés el número exacto, un aproximado honesto sirve ("pasamos de cerrar el mes en una semana a hacerlo en tres días").

Sumá lo que se amplió de tu rol: responsabilidades nuevas, personas a cargo, proyectos que no estaban en tu descripción de puesto. Del lado del que aprueba, esto pesa más que cualquier adjetivo sobre tu compromiso.

2. Cuánto se paga tu puesto en el mercado

La segunda pata es una referencia externa: qué se paga hoy por tu rol, tu seniority y tu modalidad. Sirve para saber si estás abajo, en el medio o arriba de la banda, y es un argumento que tu jefe puede llevar a RRHH sin que suene a opinión tuya. Para tener ese dato usá ¿Cuánto debería pedir de sueldo?, la herramienta gratuita del sitio que te da la banda de mercado de tu puesto; si trabajás en tecnología, cruzala con las bandas por seniority de sueldos IT en Argentina 2026.

Una advertencia: el mercado es un rango, no un número. Si ya estás arriba de la banda, el argumento de mercado no te ayuda y el peso lo tiene que llevar tu contribución.

3. Cuánto perdió tu sueldo contra la inflación

En Argentina hay una pata que en otros países casi no aparece. Antes de hablar de "aumento", fijate si tu sueldo acompañó la inflación desde tu último ajuste. La calculadora de ajuste por inflación lo compara con el IPC del INDEC y te dice cuánto debería ser tu sueldo hoy solo para empatar.

Ese dato te obliga a separar dos pedidos que suelen mezclarse, y que del lado de la empresa se aprueban con criterios distintos:

  • Recomposición: recuperar lo que se comió la inflación. Es el piso. No te hace ganar más; evita que ganes menos.
  • Aumento real: lo que va por encima de ese piso. Es el que se justifica con logros, rol y mercado.

Si pedís "un aumento" y la empresa te da la recomposición, desde su lado ya te aumentó; desde el tuyo, seguís igual. Nombrar las dos cosas por separado evita ese malentendido.

Si estás dentro o fuera de convenio

Si tu puesto está dentro de un convenio colectivo, los aumentos generales los fija la paritaria entre el sindicato y las empresas (o la cámara que las representa), y tu sueldo no puede quedar por debajo de la escala de tu categoría. Tu pedido individual va por otro lado: que la categoría refleje las tareas que hacés de verdad, o un monto por encima del básico. Si hacés tareas de una categoría superior a la que figura en tu recibo, empezá por ahí, y consultalo con RRHH o con tu delegado.

Si estás fuera de convenio, no hay paritaria que te ajuste: los aumentos dependen de la política de cada empresa. Preguntá cómo funciona en la tuya (cada cuánto se revisan los sueldos, si hay ajustes generales y cuándo se evalúa el mérito), porque esa respuesta te dice cuándo y a quién pedir.

Pesos, dólares, bruto y neto

Dos aclaraciones que evitan malentendidos caros. La primera: hablá del número en la misma moneda en la que te pagan. Si cobrás en pesos, tu referencia inmediata es la inflación; si tu puesto se paga en dólares, algo habitual en IT y en el trabajo remoto para el exterior, la referencia es la banda en dólares, y esa conversación tiene sus propias reglas, que explico en cómo negociar tu sueldo en dólares.

La segunda: en Argentina las empresas hablan en bruto y vos vivís del neto. Decí tu número en bruto mensual y sabé de antemano cuánto te queda en mano con la calculadora de sueldo neto. Si tu sueldo está alcanzado por Ganancias, una parte del aumento se va en el impuesto: miralo con la calculadora de Ganancias antes de decir que sí.

Cuánto pedir de aumento

No hay un porcentaje que sirva para todos, y desconfiaría de cualquiera que te dé uno sin conocer tu caso. Lo que sí hay es una forma de llegar a tu número:

  1. Arrancá por el piso: lo que tu sueldo tendría que valer hoy para empatar con la inflación desde tu último ajuste.
  2. Ubicate en la banda: si ese piso todavía te deja abajo del rango de mercado de tu puesto, tenés margen para pedir más.
  3. Sumá lo que cambió: un rol más grande o logros claros justifican apuntar a la parte alta de la banda.
  4. Convertilo en una cifra: un número en bruto mensual, no un rango ni un porcentaje abstracto.

¿Por qué una cifra y no un rango? Porque cuando alguien me dice "entre tanto y tanto", lo que escucho es el piso. Si querés dejar margen, que el número más bajo que digas sea uno con el que de verdad estarías conforme.

La conversación, paso por paso

Paso 1: pedí una reunión específica

No lo plantees en el pasillo, al final de una daily ni por chat entre dos temas. Pedí un espacio para eso y decí de qué se trata: nadie quiere enterarse de que la reunión era sobre sueldo cuando ya está sentado. Avisar le da a tu jefe tiempo para pensarlo, y hasta para averiguar qué margen hay antes de verte.

Plantilla 1 · Pedir la reunión por mensaje o mail

Hola, [nombre]. ¿Tenés 30 minutos la semana que viene para una reunión a solas? Quiero hablar de mi desarrollo en el equipo y de mi remuneración.

Te aviso el tema para que no te tome por sorpresa y lo puedas pensar antes. ¿Te queda bien el [día] a las [hora], o preferís otro momento?

Fijate que el mensaje pide la reunión, no el aumento. Un pedido de sueldo por chat se contesta con un "lo veo" y ahí queda; en una conversación podés explicar el caso y escuchar las objeciones. Si trabajás en remoto, una videollamada cumple la misma función.

Paso 2: abrí con el pedido, sin rodeos

Los nervios empujan a dar vueltas. No lo hagas: en los primeros dos minutos tiene que quedar claro que venís a hablar de tu remuneración y por qué. Ser asertivo acá no es ser duro, es ser claro. Después desarrollás.

Plantilla 2 · Cómo abrir la reunión

Gracias por el espacio. Te pedí esta reunión para hablar de mi sueldo.

Desde mi última revisión, en [mes], pasaron algunas cosas que quiero mostrarte: [logro 1, con su resultado], [logro 2] y, además, ahora estoy a cargo de [responsabilidad nueva], que antes no era parte de mi rol.

Revisé cuánto se paga hoy un puesto como el mío y cuánto se movió mi sueldo contra la inflación, y con eso te quiero proponer llevarlo a [monto] bruto mensual. Me interesa saber cómo lo ves y qué haría falta para que sea posible.

Paso 3: mostrá el caso y decí el número

Dos o tres logros, lo que cambió en tu rol y la referencia de mercado o de inflación. Después, el número. Y ahí viene lo más difícil: callarte. El silencio después de una cifra incomoda, pero llenarlo con "bueno, o lo que se pueda" es negociar en contra tuyo.

Paso 4: escuchá la respuesta y preguntá

Es común que no te den una respuesta en el momento, y está bien: tu jefe muchas veces no puede comprometer plata que no maneja. No lo tomes como un no. Preguntá qué necesita de vos para llevarlo, con quién lo tiene que hablar y para cuándo podés tener una respuesta.

Paso 5: cerrá con una fecha y dejalo por escrito

No te vayas de la reunión sin una fecha. "Lo vemos", sin fecha, es la forma más amable de un no. El mismo día, mandá un mail corto que resuma lo que hablaron. No es desconfianza: es el documento que tu jefe va a reenviar a RRHH, y cuanto más claro esté, mejor te representa.

Plantilla 3 · Mail de seguimiento por escrito

Asunto: Resumen de nuestra charla sobre mi remuneración

Hola, [nombre]: gracias por la reunión de hoy. Te dejo por escrito lo que hablamos, para que te sirva si lo tenés que presentar.

Lo que planteé: desde [mes], [logro 1] y [logro 2], y sumé [responsabilidad nueva]. Propuse llevar mi sueldo a [monto] bruto mensual, en base a [la referencia de mercado de mi puesto / la inflación acumulada desde mi último ajuste].

Lo que quedamos: vos lo hablás con [RRHH / tu gerente] y lo retomamos el [fecha].

Si falta algo para presentarlo, avisame y te lo preparo. Saludos, [tu nombre]

Qué decir y qué evitar

Las mismas ideas, dichas de dos maneras. La columna de la izquierda le da a tu jefe algo para defender; la de la derecha, no.

Qué decirQué evitar
"Te pedí este espacio para hablar de mi remuneración."Sacar el tema en el pasillo o al final de otra reunión.
"Desde marzo coordino el onboarding de clientes nuevos, que antes no era parte de mi rol.""Trabajo un montón y me quedo hasta tarde." El esfuerzo no se puede presentar en un presupuesto; los resultados, sí.
"Te propongo llevar mi sueldo a [monto] bruto mensual.""¿Cuánto me podés dar?" Le pasás la cifra a quien tiene que cuidar el presupuesto.
"La banda de mercado para mi puesto está entre [X] e [Y].""Fulano gana más que yo." Ponés a tu jefe a justificar el sueldo de otro en vez de discutir el tuyo.
"Separemos la recomposición por inflación del reconocimiento por el rol."Mezclar los dos pedidos y aceptar el ajuste general como si fuera el aumento.
"Si hoy no es posible, ¿qué tendría que pasar y para cuándo lo revisamos?""Si no me aumentan, me voy." Un ultimátum sin una oferta real te deja sin salida si te dicen que no.

Qué hacer si te dicen que no

Un no en la primera conversación no es el final, pero cómo sigue depende de qué tipo de no es. Preguntá el motivo sin ponerte a la defensiva; suele ser uno de estos cuatro:

  • "No hay presupuesto." Preguntá cuándo se arma el próximo y pedí que tu caso entre ahí, con tu número.
  • "Todavía no estás en ese nivel." Pedí criterios concretos: qué tendrías que mostrar y cómo se va a medir.
  • "No es el momento." Pedí una fecha. Si no te la pueden dar, eso ya es una respuesta.
  • "Tu puesto no da para más." Hay empresas con bandas por puesto: si estás en el techo, el camino es un cambio de rol o de nivel, no un aumento dentro del mismo.

Con cualquiera de los cuatro, salí con un plan con fecha: qué vas a hacer vos, qué van a mirar ellos y cuándo lo vuelven a hablar. Sumalo al mail de seguimiento. Si querés armar ese plan y sostenerlo mes a mes con alguien de RRHH, eso es la mentoría mensual.

Si la plata de verdad no está, hay cosas que se pueden negociar y que a la empresa le cuestan menos:

  • una revisión salarial anticipada, con fecha y criterios pactados;
  • un bono atado a un objetivo concreto;
  • capacitación pagada por la empresa: un curso, una certificación, inglés;
  • flexibilidad: días de trabajo remoto, horario o días libres;
  • un cambio de título o de nivel que deje armado el camino para el próximo ajuste.

Ninguna reemplaza a un sueldo que quedó atrasado, pero pueden ser un puente razonable mientras llega. Y si el no se repite sin criterios ni fecha, tomalo como información: te está diciendo cuál es tu techo en esa empresa. A veces el aumento que buscás está en otra oferta, y para eso conviene tener tu perfil de LinkedIn listo antes de necesitarlo.

Errores comunes que veo del otro lado

  • Pedir sin número. "Me gustaría ganar más" deja la cifra en manos de otro, y el otro va a proponer la más baja que pueda defender.
  • Usar las necesidades personales como argumento principal. Se entienden, y muchas veces conmueven, pero no se pueden presentar en una reunión de presupuesto. Lo que se presenta es contribución y mercado.
  • Amenazar con irte sin una oferta. Si lo decís, tenés que estar dispuesto a cumplirlo. Y si tenés una oferta real, usala con cuidado: puede terminar en una contraoferta o en tu salida.
  • Compararte con un compañero. La información suele estar incompleta y obliga a tu jefe a justificar el sueldo de otro en vez de discutir el tuyo.
  • Aceptar un "después lo vemos" sin fecha. Sin fecha no hay compromiso.
  • Confundir bruto con neto. Decir un número pensando en el neto cuando la empresa lo escucha en bruto es regalar la diferencia.
  • No dejar nada por escrito. Las conversaciones se olvidan, los jefes cambian y los presupuestos se rearman. El mail queda.

Si querés llegar con el caso armado

Si tenés la conversación en agenda y querés prepararla con alguien que está del lado que aprueba, eso es la sesión 1 a 1 de negociación salarial: 45 minutos por videollamada en los que armamos tu rango con referencia de mercado para tu rol (piso, valor pretendido y techo), el guion de la conversación y un ensayo en el que hago de tu jefe, con las objeciones que es probable que aparezcan. Después tenés tres meses de seguimiento por WhatsApp para ajustar lo que surja antes y después de la reunión.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto conviene pedir un aumento?

Como regla, una conversación formal por ciclo de revisión, que en muchas empresas es anual, más los momentos en que tu rol cambia: te suman responsabilidades, gente a cargo o un proyecto que antes no era tuyo. En Argentina, además, tiene sentido plantear una recomposición cuando pasaron varios meses sin ajuste y la brecha contra el IPC ya es clara. Lo que no funciona es pedir todos los meses: si te dijeron que no con una fecha para revisarlo, respetá esa fecha y llegá con lo que te pidieron mostrar.

¿Cuánto puedo pedir de aumento?

No hay un porcentaje que sirva para todos. El número sale de tres referencias: la inflación acumulada desde tu último ajuste, que es el piso para no perder poder adquisitivo; la banda de mercado de tu puesto, que te dice si estás abajo, en el medio o arriba; y lo que cambió en tu rol desde la última revisión. Con eso armás una cifra concreta en bruto mensual. Si estás por debajo del mercado y con más responsabilidades que antes, podés pedir más que la recomposición; si ya estás arriba de la banda, el argumento tiene que ser tu contribución.

¿Cómo pedir un aumento por mensaje o por escrito?

Por mensaje o por mail conviene pedir la reunión, no el aumento. Un pedido de sueldo por chat suele contestarse con un 'lo veo' y queda ahí, mientras que en una conversación podés explicar el caso y escuchar las objeciones. Lo que sí va por escrito es el después: un mail breve que resuma lo que planteaste, el número, lo que te respondieron y el próximo paso con fecha. A tu jefe le sirve para presentar el pedido ante RRHH, y a vos para que el compromiso no dependa de la memoria de nadie.

¿Qué hago si me dicen que no?

Primero entendé de qué tipo es el no: falta de presupuesto, dudas sobre tu desempeño, un mal momento o una política de bandas que no te deja subir sin cambiar de puesto. Cada uno se trabaja distinto. Después pedí dos cosas: qué tendría que pasar para que sea un sí y para cuándo lo revisan. Si la plata no está, negociá lo que sí puede estar, como capacitación, flexibilidad o un bono atado a un objetivo. Y si el no se repite sin criterios ni fecha, tomalo como información sobre tu techo en esa empresa.

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